El Impulso al Desarrollo Productivo – Daniel Martínez

Así abría y cerraba Daniel Martínez, Ingeniero y Pre-Candidato a la Presidencia de la República, el Impulso al Desarrollo Productivo, primer encuentro del Impulso al Desarrollo. 

Intervención de Apertura

“Esta noche iniciamos un ciclo de tres eventos en los que vamos a compartir cuáles son los énfasis programáticos que hemos venido preparando con el equipo que me acompaña, para poder aplicar el programa que ha definido el Frente Amplio. No pretendemos traer propuestas cerradas, sino presentar un conjunto de ideas que hemos elaborado, para recibir comentarios y críticas que nos ayuden a seguir trabajando. 

No podemos negar que durante los últimos años nuestro país ha avanzado significativamente en muchos aspectos sustanciales. En primer lugar, luego de la difícil crisis del año 2002, Uruguay ordenó y estabilizó su economía, corrigiendo errores que se venían acumulando desde hacía 50 años. En este marco, se generó un crecimiento económico y del empleo sostenido, la pobreza disminuyó muy fuertemente, a cerca de la cuarta parte de los valores poscrisis, y se mejoró la distribución del ingreso de la mano del aumento del salario real. Además, nuestro país realizó transformaciones estructurales en aspectos fiscales, en salud, en energía, y tributarios, entre muchos otros, así como se lograron avances fundamentales en la protección de los derechos de las personas y en el respeto por la diversidad. 

Naturalmente, mucho camino resta aún por transitar en varios aspectos fundamentales: revertir la violencia instalada en nuestra sociedad y la inseguridad ciudadana; reducir las brechas socio-territoriales y los bolsones de pobreza que aún persisten; repotenciar nuestra economía generando nuevos puestos de trabajo de calidad y garantizando el cuidado ambiental; avanzar fuertemente en la transformación del sistema educativo; dotar a nuestro país de un estado más eficaz, eficiente y transparente, que mejore sus respuestas a las necesidades de la gente; además de continuar avanzando en otras reformas ya iniciadas en los últimos años. 

Se trata de desafíos relevantes, cuya solución exige abordajes novedosos. 

Estos retos deberán afrontarse en un contexto global complejo, incierto y cambiante, en el que la transformación tecnológica basada en la inteligencia artificial y la robótica hace que vayan desapareciendo las actividades laborales más rutinarias y menos creativas, y que emerjan otras muy diferentes; un mundo con crecientes desafíos ambientales, particularmente el cambio climático, que está demandando la emergencia de nuevas modalidades de producción, pero también de consumo; una creciente concentración del conocimiento tecnológico y de los recursos financieros en un puñado de países y empresas; una profunda batalla geopolítica global, particularmente entre China y Estados Unidos, que complejiza el acceso a los mercados, refuerza el nacionalismo, genera gobiernos populistas y provoca nuevas olas migratorias. 

Para enfrentar estos desafíos, tanto locales como globales, Uruguay cuenta con interesantes fortalezas: una visión internacional muy favorable hacia nuestro país, fruto de su estabilidad política, jurídica y económica y su bajo nivel de corrupción; su solidez institucional; su infraestructura y servicios de calidad; la abundancia y el valor de sus recursos naturales; su agenda de derechos; su relativamente bajo nivel de pobreza; su capacidad demostrada para desarrollar políticas transformadoras. En suma, gracias a las políticas públicas y a la capacidad y el compromiso de ciudadanos y ciudadanas, hemos construido un país con muchas certidumbres y atractivo a escala regional e incluso global. 

En este contexto de desafíos y fortalezas, Uruguay está en condiciones de tomar un nuevo impulso que permitirá consolidar un modelo de desarrollo y alcanzar un país que pueda considerarse como un modelo para enfrentar los nuevos desafíos globales. Como hizo Batlle un siglo atrás, hoy estamos en condiciones de terminar de moldear cómo será el Uruguay del Siglo XXI. 

Este nuevo impulso abarca tres planos fundamentales: En primer lugar, el impulso al desarrollo productivo para tener un país más rico, innovador, emprendedor, creativo, que apalanca de forma inteligente y ambientalmente sostenible el valor de sus recursos naturales, con capacidad de adaptación a un contexto global dinámico y en permanente transformación. En segundo término, el impulso al desarrollo humano, con el objetivo de construir un país más justo y solidario, con calidad de vida para su gente, con igualdad del punto de partida y de oportunidades, con respeto y valoración de la diversidad, con empoderamiento ciudadano, con una sociedad integrada. Y finalmente el impulso a las transformaciones necesarias para que este desarrollo productivo y humano efectivamente ocurra, lo que implica potenciar la innovación y el conocimiento en toda la sociedad, y refundar un Estado inteligente, confiable, proactivo, transparente, eficaz y eficiente, empático, cercano, al servicio de la sociedad. 

En este contexto, en la noche de hoy hablaremos del impulso al desarrollo productivo. 

La nueva economía global del siglo XXI estará pautada por la combinación de la economía digital y la bioeconomía. La economía digital está basada en las tecnologías de la información y las comunicaciones, la robótica y la inteligencia artificial, mientras que la bioeconomía se genera a partir de la biotecnología que le agrega valor a la producción primaria. 

Esta nueva economía global generará fundamentalmente actividades laborales con un fuerte componente creativo y nuevas formas de vinculación laboral. 

Desde mi punto de vista y el del equipo que me está acompañando, este contexto puede transformarse en una gran oportunidad para que nuestro país modifique su tradicional matriz productiva como proveedor de productos de baja elaboración y valor agregado, con una alta dependencia internacional de precios y condiciones de comercialización, para generar lo que se conoce como un escalamiento productivo, es decir, poder avanzar hacia eslabones de mayor valor agregado. 

Para avanzar en este objetivo, Uruguay cuenta con una industria de las TICs consolidada, que compite internacionalmente, y una infraestructura adecuada para desarrollar la economía digital. Por otro lado, la economía uruguaya tiene una fuerte base en la producción de alimentos y en el turismo, y una matriz energética fundada en energías renovables. Gracias a estas características, es posible avanzar hacia una matriz productiva en la que el cuidado ambiental, no surja como una exigencia del gobierno, sino como un principio fundamental para la elección y el diseño de las actividades productivas que el país despliega, avanzando por ejemplo hacia formas de producción circular, en las que se reaprovechan los residuos como nuevas materias primas. 

Con visión estratégica y liderazgo, estamos convencidos de que nuestro país puede generar las condiciones para agregar tecnología, conocimiento, innovación y sustentabilidad ambiental a su economía, y de esta forma competir mejor en mercados globales. Y esto es así, porque el diseño de productos y procesos productivos con alto valor agregado y respetuosos del ambiente es una fuente de diferenciación, que permite acceder a nichos de mercado de alto valor y a consumidores cada vez más exigentes. 

En estos últimos años, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto viene realizando un estudio prospectivo de los sectores productivos con mayor potencial y, para algunos de ellos, ha definido una hoja de ruta. Quisiera mencionar por ejemplo a los productos de ingeniería de la madera, especialmente para su uso en la construcción; el desarrollo de biorefinerías para generar productos bioquímicos, farmacéuticos, bio-plásticos y bio-fibras y otros productos biodegradables que sustituyan a los productos que hoy se producen a partir del petróleo; también nuevas formas de bioenergía y en general las energías renovables; el desarrollo de la agricultura de precisión para potenciar la producción agrícola disminuyendo el uso de agroquímicos. Destaco también la introducción de principios de economía circular en la producción agropecuaria, para disminuir el impacto ambiental; la mejora de la genética animal a partir del sistema de trazabilidad vacuna; la reconversión de la industria de alimentos hacia la producción de los llamados alimentos funcionales, como por ejemplo fórmulas de alimentación infantil, o alimentos diseñados para los adultos mayores; las llamada industrias creativas en sus múltiples oportunidades: audiovisual, videojuegos, culturales, entre muchas otras; los servicios globales para atender desde Uruguay a empresas de todo el mundo; y diversas oportunidades en relación al turismo. Y es posible identificar más. 

Quisiera destacar además que lo que se espera es que todos estos nuevos sectores dinámicos de la economía derramen sobre los más tradicionales, lo que permitirá generar una mejor transición hacia las nuevas formas de generación de riqueza. 

Por último, quisiera mencionar también que este nuevo marco puede convertirse en un interesante instrumento para avanzar en la inclusión de la perspectiva de género en la matriz productiva, contribuyendo a aumentar la autonomía económica de las mujeres, tema que abordaremos en mayor profundidad en el próximo evento. 

En los próximos minutos vamos a escuchar a 5 compatriotas que forman parte de iniciativas de altísimo valor que demuestran que un nuevo impulso al desarrollo productivo, en el marco de la nueva economía global, es posible. Les agradezco que hayan aceptado la invitación que les hicimos para compartir sus experiencias en este ámbito de reflexión colectiva.”

Intervención de cierre y propuestas 

“Muchas gracias por estas cinco excelentes intervenciones. Fueron presentaciones muy claras que nos dejan muy entusiasmados ya que ejemplifican sobre el tipo de iniciativas que quisiera impulsar. 

Comencemos por Soledad y los tambos circulares. Tenemos que acostumbrarnos a la idea de que el cuidado de los ecosistemas es una responsabilidad insoslayable que recae sobre todos. No podemos seguir pensando que existe una inevitable contradicción entre el impacto de la actividad humana para generar riqueza y el medio ambiente. Por el contrario, tenemos que encontrar procesos productivos que, desde su diseño, coloquen a la protección del medio ambiente como un principio fundamental. 

Soledad con su presentación nos trae varias buenas noticias. La primera es que existen procedimientos para producir leche usando menos fertilizantes químicos y que esos nuevos caminos no solo permiten cuidar nuestros cursos de agua, sino que son económicamente viables y generan puestos de trabajo. Este ejemplo también nos muestra que nuestros universitarios están en condiciones de aportar sus conocimientos para generar nuevas estrategias productivas, alineadas con una visión estratégica de desarrollo. 

Por su lado, la exposición de Julio nos muestra hasta qué punto la gente de nuestro país puede generar tecnología de primer nivel para producir bienes exportables de altísimo valor agregado. Son ejemplos que nos hacen sentir orgullosos, pero que al mismo tiempo nos muestran que podemos transformar nuestro posicionamiento global, dejando de ser un simple país exportador de productos primarios de bajísimo valor agregado. 

Soy consciente de que no podemos aspirar, al menos por ahora, a que todos los uruguayos y uruguayas puedan trabajar en este tipo de emprendimientos, pero la economía está toda interrelacionada, y una empresa como CCC, empleando a 300 personas, derrama sobre el resto de la economía. Pero además es un claro incentivo para que otros empresarios y empresarias sigan estos caminos, y para que nuestros jóvenes perciban que se pueden hacer cosas muy interesantes en nuestro país. Ejemplos como el de CCC deberían conocerse en las escuelas y liceos porque generan ilusión y entusiasmo. 

La presentación de Betiana nos trajo otra faceta del modelo de desarrollo global actual, en el que el diseño juega un papel fundamental. El diseño detrás de un producto o de un servicio explica una buena parte del precio final que pagamos por ese producto o ese servicio. Para que nuestro país, pueda generar un escalamiento productivo hacia eslabones de mayor valor agregado, es importante trascender a las fases de producción o ensamblado de bienes, posicionando al país en las etapas más intangibles de pre-producción y de post-producción. Para ello, la investigación, la logística de compra y de ventas, el marketing, pero fundamentalmente el diseño, como nos mostró Betiana, juega un papel fundamental. Y nuestro país posee excelentes condiciones para potenciar estos sectores de la economía. Pero el diseño también es útil para agregar valor a los servicios; pienso por ejemplo en el turismo, una de las principales fuentes de ingreso de divisas del país y que tenemos que potenciar aún más. 

Pasemos a la presentación de Martín Larre. Martín es un emprendedor, es un generador de ideas, pero también se encarga de aterrizarlas. Martín es un joven uruguayo con cabeza abierta, que comprende cómo funciona el nuevo mundo y que es capaz de aprovechar las oportunidades que el mundo le ofrece. Uruguay precisa muchos y muchas como Martín. 

Precisamos desarrollar más espacios de co-working, precisamos impulsar las nuevas formas de trabajo a distancia, precisamos tener más emprendedores y emprendedoras. Propuse la creación de la Estación del Futuro en AFE, pero hay que generar polos de innovación, emprendedurismo y espacios de co-working en todo el país. Precisamos consolidar nuestro ecosistema emprendedor, para que atraiga al país capitales de riesgo, para capacitar a los o las que se atreven a incursionar en estas nuevas formas laborales, y a acompañarlos en su camino. 

Y quisiera hacer una aclaración fundamental. El emprendedurismo no puede tomarse como un camino para tener relaciones laborales precarias. Por el contrario, es necesario analizar qué cambios normativos tenemos que realizar, para que estas nuevas formas de trabajo cuenten con una protección social adecuada. 

Por último, escuchamos a Álvaro, que presentó lo que está desplegando la UTEC en el territorio nacional. Para impulsar un modelo productivo que agregue valor con una mirada ecológica, incorporando tecnología y diseño. e impulse el espíritu emprendedor, nuestro país requiere un sistema educativo que forme jóvenes críticos, proactivos y con capacidad de aprendizaje permanente. En ese contexto, la formación universitaria, con la Universidad de la República y la UTEC, ambas cada vez más desplegadas en todo el territorio, debe jugar un papel clave. En particular la UTEC, con carreras nuevas asociadas a las posibilidades productivas de cada región y utilizando el aprendizaje dual, es un instrumento fundamental para que los y las jóvenes se inserten exitosamente en el nuevo mundo laboral. 

Globalmente, estas 5 presentaciones mostraron el camino para que Uruguay pueda aprovechar adecuadamente las oportunidades que ofrece la nueva economía global, haciendo un salto en el escalamiento productivo. Las claves son: educación, ciencia y tecnología, innovación, emprendedurismo y respeto ambiental, garantizando al mismo tiempo una matriz de protección social que genere condiciones laborales de calidad. 

Naturalmente, las transformaciones no ocurren solas. Como mostré mientras estaba en el Ministerio de Industria, Energía y Minería, para diseñar y lanzar la transformación energética hacia las energías renovables, para transforma , es necesario planificar, diseñar y por supuesto actuar. 

En los próximos días va a estar disponible un sitio web al que iremos subiendo las iniciativas que queremos impulsar para avanzar en todos estos temas. Pero esta noche, antes de terminar, querría referirme brevemente a algunas de ellas en particular. 

En primer lugar, en un contexto muy restrictivo del gasto, nos proponemos generar una focalización de los esfuerzos presupuestales, concentrando los incentivos y demás instrumentos de política pública, en la promoción de los sectores identificados como de mayor potencial futuro, de acuerdo a los análisis prospectivos que viene realizando la OPP. Para ello, habrá que fortalecer la articulación de políticas y de las agencias públicas que promueven la transformación productiva, dirigiéndolas hacia estos sectores. Habrá que impulsar el desarrollo de un mercado de capitales de riesgo, particularmente para las pymes. También habrá que apoyar a las pymes para que puedan mejorar su productividad mediante la adopción de tecnología, brindándoles asesoramiento y acompañamiento. Habrá que incluir la perspectiva de género en todo este proceso. Habrá que generar las condiciones para favorecer la llegada de inversiones verdes, como lo hicimos por ejemplo con la energía eólica, entre otras iniciativas. 

En segundo término, con amplia participación de todos los actores involucrados, será necesario generar un nuevo Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, al servicio del nuevo modelo de desarrollo productivo y humano que queremos impulsar. Y quiero decirlo con claridad: tenemos que incrementar sustancialmente el presupuesto del sector. 

En tercer lugar, es necesario crear un Sistema Integrado para la Negociación Internacional, con el objetivo de potenciar la generación de acuerdos internacionales de diversos tipos, (de comercio, de inversiones, de doble tributación), en estrecha vinculación con la estrategia de desarrollo que queremos impulsar, de forma que nuestros productos de exportación, particularmente aquellos producidos con bajo impacto ambiental, puedan acceder a la mayor cantidad de mercados y con los menores aranceles. Este Sistema, conformado con recursos presupuestales existentes, deberá fortalecer las capacidades para identificar ganadores y perdedores potenciales de cada acuerdo, de forma de tomar eventualmente las medidas compensatorias que correspondan, así como crear un equipo técnico permanente multidisciplinario de negociadores altamente calificados. 

En cuarto término, quisiéramos conformar un Plan de Reconocimiento de Trayectorias Educativas en vinculación con el mercado laboral. Este Plan, que potencia y universaliza iniciativas en curso, se dirigirá a personas que no culminaron la educación media para que puedan completar ciclos y, eventualmente, continuar su trayectoria educativa, además de acceder a mejores oportunidades laborales. Se basará en iniciativas educativas diferentes a las tradicionales, como planes de acreditación de saberes y de certificación de competencias laborales, o el aprendizaje a distancia, además de implementar planes acelerados específicos para culminación de ciclos educativos. Las metodologías se adaptarán a la edad, trayectoria de vida y experiencia de cada persona. 

Por último, tenemos que poner en funcionamiento de modo urgente un Sistema Nacional de Formación y Capacitación para la Transición Justa, para capacitar a los trabajadores que están siendo desplazados por la transformación de la economía, o que buscan nuevas oportunidades laborales en un contexto cambiante. Este objetivo puede lograrse reenfocando en parte los presupuestos actuales y las capacidades de INEFOP y del sistema de enseñanza pública. Con visión estratégica, el Sistema identificará los sectores de la economía que tienen mayor potencial de crecimiento del empleo y, atendiendo a la singularidad de cada zona del país e incluyendo la perspectiva de género, generará planes de capacitación específicos, con diferentes modalidades. Sin destinar nuevos recursos presupuestales, estimamos poder realizar 80.000 capacitaciones anuales focalizadas en las nuevas modalidades de trabajo y demandas laborales; por ejemplo, testing, gestión de equipos humanos, gestión de proyectos, análisis de datos, diseño de experiencias, programación y sistemas, operadores logísticos, fabricación digital, técnicos en energías renovables, entre muchas otras. A este Sistema podrían acceder no sólo personas actualmente sin trabajo, sino todos los trabajadores que busquen mejores oportunidades laborales, adaptadas a demandas en permanente transformación. 

Nadie puede quedar por el camino. Nadie. Tiene que quedar bien claro que el empleo es una de mis principales preocupaciones, por lo que con mi equipo seguimos y seguiremos elaborando iniciativas como estas, para fomentar y facilitar empleos de calidad. 

Nada de lo que hemos presentado es mágico. Pero hemos diseñado los caminos para alcanzar estos objetivos y estamos convencidos de que lo podemos hacer.”