Impulso a la Educación

La educación es un derecho y por tanto debe ser garantizado por el Estado. El nuevo modelo de desarrollo humano y productivo que proponemos sólo será posible si los uruguayos y las uruguayas cuentan con las capacidades necesarias para poder ser parte de este camino y contribuir a su implementación. Esto exige desarrollar habilidades, tanto en relación a demandas laborales en permanente evolución, como para alcanzar un desarrollo humano pleno en el marco de la construcción colectiva de la sociedad. En conjunto con el resto de las políticas públicas, el sistema educativo, tanto formal como informal, debe garantizar que todos y todas puedan desarrollar estas capacidades y adquirir estos derechos.

Para transitar ese camino, precisamos un sistema educativo integrado en sus tres niveles y alineado a los objetivos del modelo de desarrollo humano y productivo. En particular, para avanzar hacia la universalización de la educación media resulta imprescindible que los jóvenes perciban un sistema educativo atractivo que les brinda herramientas efectivas para ayudarlos a tener un mejor futuro, especialmente en relación al trabajo. Para ello, los centros educativos deben estar adecuada y exitosamente insertos en cada contexto, conformando comunidades educativas basadas en fuertes equipos docentes y proponiendo estrategias pedagógicas atractivas. Asimismo, el sistema educativo y el conjunto de la sociedad deben generar las condiciones para disminuir la deserción, particularmente la de los jóvenes de contextos socioeconómicos más vulnerables. Complementando lo anterior, el sistema debe tener la flexibilidad requerida para reconocer la existencia de trayectorias educativas diversas y, en particular, desarrollar estrategias para acreditar capacidades generadas fuera del sistema formal para que jóvenes trabajadores puedan continuar su formación. 

Por otro lado, el modelo de desarrollo humano y productivo que proponemos requiere que un número creciente de jóvenes ingrese al sistema terciario y continúe su aprendizaje a lo largo de toda su vida. La preparación de los jóvenes para su eventual acceso al sistema terciario debe ser, por ende, una de las funciones de la enseñanza media. El sistema terciario, tanto en la formación técnica como en la universitaria, tanto de grado como de posgrado, debe continuar su proceso de descentralización territorial. Asimismo, para poder contribuir a la generación y la aplicación de soluciones innovadoras para el desarrollo, la educación terciaria deberá potenciar los vínculos con el sistema nacional de ciencia, tecnología e investigación. 

Por último, lo postulado anteriormente requiere de docentes motivados, reconocidos y capacitados para enseñar en un contexto social y cultural en permanente evolución. 

Para lograr todos estos objetivos, nos proponemos:

1 – CENTROS EDUCATIVOS ATRACTIVOS.

2 – ACOMPAÑAMIENTO DE TRAYECTORIAS EDUCATIVAS.

3 – RECONOCIMIENTO DE TRAYECTORIAS EDUCATIVAS DIVERSAS EN VINCULACIÓN CON EL MERCADO LABORAL.

4 – SISTEMA NACIONAL DE EDUCACIÓN TERCIARIA AL SERVICIO DEL MODELO DE DESARROLLO HUMANO Y PRODUCTIVO.

5 – DOCENTES COMO PROTAGONISTAS.