Desarrollo productivo

En las próximas décadas Uruguay formará parte de un mundo incierto, definido por constantes transformaciones, inmerso en una revolución tecnológica que en pocos años provocará la desaparición de muchos de los puestos de trabajo actuales, aunque también, creará otras alternativas laborales. Ese modelo globalizado de producción y de consumo resulta cada vez más cuestionado por el impacto ambiental, está signado por una creciente concentración del capital y del conocimiento, y atravesado por complejas batallas geopolíticas para el acceso a los mercados. 

La nueva economía del siglo XXI estará pautada por la combinación de la “economía digital”, basada en las tecnologías de la información y las comunicaciones, la robótica y la inteligencia artificial, y la “bioeconomía”, apoyada en la biotecnología que le agrega valor a la producción primaria. Esta nueva economía global generará, fundamentalmente, actividades laborales con fuertes componentes creativos y con nuevas formas de vinculación entre las partes.

Oportunidades y desafíos 

Ese contexto ofrece una gran oportunidad para que nuestro país modifique su tradicional matriz productiva como proveedor de productos de baja elaboración y valor agregado, con una alta dependencia internacional de precios y condiciones de comercialización, para generar un “escalamiento productivo”, es decir, avanzar hacia eslabones de mayor valor agregado y diversificar su producción de bienes y servicios. 

Para transitar hacia este objetivo Uruguay cuenta con una industria consolidada de las TICs, que compite internacionalmente, y con infraestructura adecuada para desarrollar la economía digital. 

Además, la economía uruguaya tiene una fuerte base en la producción de alimentos y en el turismo, y posee una matriz energética fundada en energías renovables. Gracias a esas características resulta posible avanzar hacia un modelo donde el cuidado ambiental no surja como una exigencia del gobierno sino como un principio fundamental para la elección y el diseño de las actividades productivas que el país despliega, avanzando, por ejemplo, hacia formas de producción circular en las que se reaprovechan los residuos como nuevas materias primas, generando nuevos negocios y empleos. 

Con visión estratégica y liderazgo, Uruguay puede desarrollar las condiciones para agregar tecnología, conocimiento, innovación y sustentabilidad ambiental a su economía, que le permitirán competir de mejor modo en los mercados globales. 

El diseño de productos y procesos productivos con alto valor agregado y respetuosos del ambiente, resulta una fuente de diferenciación para acceder a nichos de mercado y a consumidores cada vez más exigentes.

La producción del futuro 

Desde hace algunos años el Estado uruguayo viene realizando un estudio prospectivo de los sectores productivos con mayor potencial, y ha definido una hoja de ruta para algunos de ellos. Vale destacar algunos de esos casos: la ingeniería de la madera, especialmente para su uso en la construcción; el desarrollo de biorefinerías para generar productos bioquímicos, farmacéuticos, bio-plásticos, bio-fibras y otros productos biodegradables que sustituyan a los productos que hoy se generan a partir del petróleo; las energías renovables y las nuevas formas de bioenergía; el desarrollo de la agricultura de precisión para potenciar la producción agrícola disminuyendo el uso de agroquímicos; el desarrollo de la producción agropecuaria con principios de economía circular para disminuir el impacto ambiental; la mejora de la genética animal a partir del sistema de trazabilidad vacuna; la reconversión de la industria de alimentos hacia la producción de los llamados alimentos funcionales (fórmulas de alimentación infantil, alimentos diseñados para las personas mayores, entre otras); las denominadas industrias creativas (en sus múltiples oportunidades: audiovisual, videojuegos, culturales, entre otras); los servicios globales, mediante los cuales resulta posible que desde Uruguay se atienda a empresas de todo el mundo; y las diversas oportunidades en relación al turismo. 

Se aguarda que estos nuevos sectores dinámicos de la economía derramen sobre los 

más tradicionales, lo que permitirá generar una mejor transición hacia las nuevas formas de generación de riqueza.A su vez, este nuevo contexto puede convertirse en un instrumento para avanzar en la inclusión de la perspectiva de género en la matriz productiva, contribuyendo a aumentar la autonomía económica de las mujeres. 

Instrumentos de trabajo 

El impulso al nuevo sistema productivo requiere varios instrumentos. En primer lugar, resulta necesario potenciar niveles de innovación y excelencia en todos los actores, desde el Estado hasta los empresarios y los trabajadores. En particular, es necesario contar con un Estado inteligente que acompañe el nuevo impulso al desarrollo, tanto productivo como humano, aspecto que se abordará en otro documento. En segundo término, aunque también en vinculación con el primero, el modelo productivo al cual apuntamos demanda una población que cuente con el mayor nivel de capacitación posible, con trabajadores creativos y en constante capacitación, lo cual requerirá de políticas activas de empleo para que nadie quede por el camino, garantizando relaciones laborales de calidad y una adecuada matriz de protección. Cabe destacar que en el documento sobre educación estaremos analizando instrumentos para alcanzar este objetivo. En tercer lugar, el desarrollo productivo que procuramos sólo puede generarse con un sistema de ciencia, tecnología e innovación que produzca conocimiento y acompañe su aplicación en todos los sectores de la sociedad. En cuarto término, surge un factor fundamental para un país con una pequeña escala: la inserción internacional, que debe estar al servicio de su estrategia de desarrollo. En la actual coyuntura global, el acceso a mercados resultará fundamental; por lo tanto será necesario generar acuerdos de diversos tipos (comerciales, de inversiones, de doble tributación) para que nuestros productos de exportación puedan acceder a la mayor cantidad de mercados y con los menores aranceles. Por último, resulta necesario potenciar instrumentos de política pública específica que focalicen los incentivos del Estado para el desarrollo de los sectores con mayor potencial para generar riqueza, empleo y derrame sobre el resto de la economía. 

En ese marco se impulsará la aplicación de diversos instrumentos:

1 – PROMOVER DESARROLLOS PRODUCTIVOS QUE AGREGUEN VALOR.

2 – POTENCIAR FUERTEMENTE LAS CAPACIDADES CIENTÍFICAS, TECNOLÓGICAS Y DE INNOVACIÓN.

3 – FORTALECER LA COORDINACIÓN DE LAS POLÍTICAS QUE PROMUEVEN LA TRANSFORMACIÓN PRODUCTIVA, A TRAVÉS DE TRANSFORMA URUGUAY.

4 – CREAR UN SISTEMA INTEGRADO PARA LA NEGOCIACIÓN INTERNACIONAL, CON LAS SIGUIENTES CARACTERÍSTICAS Y OBJETIVOS.

5 – SECTORIALMENTE

IMPULSO A LA EDUCACIÓN
IMPULSO AL TRABAJO