Alianzas Estratégicas

Las acciones de promoción del desarrollo humano estarán orientadas con un sentido universal, es decir con un objetivo de llegar a distintas situaciones y realidades de la población, adaptándose a la dinámica de cada territorio.  Desde esta perspectiva se requiere el despliegue de una batería de acciones que se basen en un nuevo modelo de gestión de las respuestas públicas, a partir de alianzas estratégicas entre áreas de políticas indispensables; empleo y educación, seguridad- convivencia. Las acciones combinarán el reconocimiento de la singularidad de las personas y la promoción de la dimensión colectiva, comunitaria y grupal. Al mismo tiempo permitirá sofisticar la articulación intersectorial, evitando solapamiento de acciones. Cada una de las alianzas incorporará la perspectiva de derechos humanos, así como un conjunto de áreas transversales incluyendo género, discapacidad, generaciones y la perspectiva étnico racial.

Alianza entre políticas sociales y políticas productivas.

Para el modelo de desarrollo que pretendemos impulsar, el empleo y, de manera más general, el trabajo, es uno de los factores más relevantes.

Las acciones previstas en el documento de Empleo,tales comola creación de un Sistema Nacional de Formación y Capacitación para la Transición Laboral Justa o el impulso a la creación de instrumentos para promover inversiones en nuevos sectores, permitirán el desarrollo de Planes territoriales de Formación Profesional e Inserción Laboral con amplios niveles de cobertura, en los que dialogarán las necesidades de las dinámicas productivas con la  demanda de la inclusión laboral de diversos sectores de la población.

Alianza entre políticas educativas y políticas sociales.

El nuevo modelo de desarrollo humano y productivo que proponemos sólo será posible si los uruguayos y las uruguayas cuentan con las capacidades necesarias para poder ser parte de este camino y contribuir a su implementación. En conjunto con el resto de las políticas públicas, el sistema educativo, tanto formal como informal, debe garantizar que todos y todas puedan desarrollar estas capacidades y adquirir estos derechos.

Un aspecto central será, abordar los programas de proximidad desde las políticas universales mediante una alianza entre la oferta educativa y las políticas sociales, desde la primera infancia hasta la educación media desarrollando sistemas de respuesta inmediata a la desvinculación, así como estrategias de acompañamiento socio-educativo a niños, niñas, adolescentes y sus familias. 

Alianza entre políticas sociales y culturales por la convivencia.

Una sociedad con mayores niveles de desarrollo humano es una sociedad madura que dialoga para resolver sus conflictos. Al respecto promover la cultura de la inclusión y la participación comunitaria es una tarea principal para generar abordajes complementarios ante las diversas problemáticas cotidianas. Se trata de un enfoque con acciones que proyecten una alternativa a la violencia como medio para resolver conflictos. Un nuevo impulso a personas, comunidades, instituciones, organizaciones sociales, entre otros, a los efectos de contribuir al mejoramiento de la convivencia ciudadana, favoreciendo la confianza interpersonal y la solidaridad, el disfrute y cuidado de los espacios públicos y la participación comunitaria.

Un aspecto primordial es promover la corresponsabilidad social (a nivel del género, familias, Estado, comunidad y mercado) a partir de políticas que apunten a un cambio cultural que hagan hincapié en la deconstrucción de prejuicios y estereotipos, con compromiso interinstitucional, de todos los niveles de gobierno y de la sociedad.  

Entre otras medidas, ya incluidas en diversos apartados, propiciaremos la formación de mediadores comunitarios; programas de intervención comunitaria e institucional para la sensibilización y formación socio emocional; recuperación de infraestructuras de clubes sociales y deportivos; fondos para iniciativas vecinales; ampliación del Programa Nacional de Voluntariado.