Cultura

Promover el desarrollo humano desde la cultura implica entenderla como un bien común que incluye a todas y a todos en su diversidad, un derecho fundamental para el desarrollo de la expresión, la sensibilidad, el pensamiento crítico y la producción simbólica. Los agentes y las prácticas culturales, las artes y el patrimonio generan empleo y riqueza, dan visibilidad a grupos minoritarios y territorios periféricos, conocimientos tradicionales, vínculos entre cultura y naturaleza. Resulta una herramienta clave para la innovación, convivencia, transformación social, desarrollo de identidades y saberes a nivel comunitario.

Es fundamental que los aportes diversos a la cultura se vuelquen al bienestar común, no solo para el disfrute de los bienes culturales, sino también para favorecer el desarrollo humano integral, equitativo y amigable con el ambiente. Este enfoque de la cultura vinculada a los desafíos contemporáneos de naturaleza económica, social y ambiental, encuentra eco en compromisos de avanzada de índole internacional que reconocen a la misma como pilar del desarrollo sostenible.

Las principales acciones para alcanzar estos objetivos, son:

–   Crear Plan de Fortalecimiento Institucional para el desarrollo de políticas públicas en cultura: evaluar la institucionalidad existente y las políticas implementadas en los últimos 15 años; transversalizar acciones desde una mirada rectora; racionalizar esfuerzos a través de una mirada de coordinación y redistribución; profundizar la descentralización y desconcentración cultural.

–  Diseñar y fortalecer políticas que consoliden espacios de desarrollo humano y de integración y cohesión social, a través de la diversidad de acciones que la cultura promueve: expresiones artísticas, industrias creativas, espacios comunitarios, educación formal y no formal, etc., promoviendo el desarrollo de las artes y la cultura.

– Potenciar el desarrollo cultural como herramienta para fomentar la conciencia de los derechos de las personas, el pensamiento crítico, la creatividad, la innovación social, la convivencia, el desarrollo comunitario, etc; desarrollo y consolidación de las industrias creativas y los diversos sectores de la actividad artística.

–    Fomentar ámbitos que visibilicen la diversidad cultural, a través de la incorporación de la perspectiva de género en el diseño e implementación de las políticas culturales, así como de la transversalización de la perspectiva de derechos.

–  Fomentar una cultura para la convivencia que cuestione los estereotipos establecidos y tenga como foco la inclusión de los sectores más vulnerados; Vincular mejor el trabajo de la cultura desde una perspectiva de derechos con otras agendas y temáticas transversales (ambiente, educación, salud, etc.)

–    Profundizar la sinergia entre el desarrollo científico y tecnológico y la gran diversidad de acciones y expresiones artísticas y culturales que requieren de espacios de articulación y acceso a bienes y servicios tecnológicos.