Seguridad para la Convivencia

La inseguridad y las diferentes formas de violencia presentes en nuestra sociedad, desde la violencia basada en género y la violencia intrafamiliar e interpersonal, hasta todos los tipos de homicidios, impiden el avance hacia una sociedad con centro en el ser humano y que recupere nuestros valores históricos de solidaridad, de respeto de las diferencias y de construcción colectiva. 

En consonancia con lo que ha sucedido en la región, en las últimas décadas, durante administraciones de los tres principales partidos políticos de nuestro país, la inseguridad pública ha crecido de manera sostenida, transformándose en una de las principales preocupaciones de la ciudadanía. Debemos reconocer que, a pesar de los importantes esfuerzos realizados durante las tres administraciones de nuestra fuerza política, no hemos logrado revertir la violencia instalada en la sociedad y tampoco el crecimiento de los principales delitos. La violencia y la inseguridad las sufre toda la sociedad, pero en primer lugar los sectores más vulnerables de la población. 

Garantizar el derecho a la seguridad requiere por lo tanto nuevos enfoques y nuevas decisiones. 

Muchas de estas decisiones deberán trascender al Ministerio del Interior, ya que para prevenir y disminuir el delito debemos extender la presencia estratégica del Estado, ofreciendo alternativas de vida diferentes a los jóvenes desencantados de la sociedad en la que viven y que han sido capturados por las nuevas formas delictuales que han llegado a nuestro país, fundamentalmente en aquellos territorios particularmente vulnerables y vulnerados. 

Un primer paso en este sentido es la generación de un gran acuerdo nacional en relación a la seguridad, procurando canales de diálogo permanentes con la ciudadanía y todo el sistema político, para construir los mayores consensos posibles buscando desarticular la violencia y la inseguridad. 

Para contribuir a dicho diálogo, hemos elaborado un Plan Integral para el Combate a la Violencia y el Delito que incluye, con una visión holística, tres grandes pilares para: prevenir el delito y fomentar la convivencia; combatir la impunidad; y focalizar la represión para restaurar los derechos vulnerados. 

Las acciones que nos proponemos desarrollar alrededor de estos tres pilares se resumen a continuación. 

1 – FUERTE INCREMENTO DE LAS POLÍTICAS DE PREVENCIÓN DE DELITOS.

2 – PROFUNDIZAR EL COMBATE A LA IMPUNIDAD.

3 – ACTIVIDADES DE REPRESIÓN FOCALIZADA.