Sistema Nacional Integrado de Cuidados

Así como en el siglo XX Uruguay erigió su Sistema de protección social en torno a la educación, la salud y la seguridad social, en el siglo XXI con el Sistema de Cuidados estamos forjando un 4to pilar del régimen de bienestar.

El cuidado constituye un aspecto central para el avance en términos de desarrollo humano. Su abordaje supone nuevos desafíos para las políticas públicas y para la sociedad. Promover el cuidado como problema colectivo y como objeto de políticas públicas, incluyendo la participación del Estado y otros actores ciudadanos, supone romper la tradicional dicotomía entre trabajo productivo y trabajo reproductivo. En esta línea es importante subrayar la complementariedad de políticas tendientes a la redistribución (social y de género) de los cuidados, tales como licencias parentales (que incluyan a los hombres), medidas que garanticen la igualdad de trato en el ámbito laboral, centros de cuidados de calidad, entre otras.

Promover la igualdad sustantiva en este marco supone la redistribución social del cuidado mediante políticas de equidad que contemplen específicamente las necesidades prácticas y estratégicas desde el enfoque de género. Se desarrollan así las condiciones materiales para que las mujeres, que generación tras generación han dedicado su tiempo a cuidar, puedan liberar su tiempo para estudiar, trabajar, participar social o políticamente, o disfrutar del tiempo libre.

El Sistema Nacional Integrado de Cuidados, SNIC, es un modelo a seguir profundizando por su virtuosa articulación interinstitucional, así como el vínculo de dicha institucionalidad con los actores de la sociedad civil. Un nuevo Impulso debe avanzar hacia la consolidación de la cobertura y acceso de la población regulación de servicios y formación, bajo una línea de financiamiento común. Para ello nos proponemos desarrollar las siguientes iniciativas:

–  Consolidar la oferta de cuidados para la primera infancia, con propuestas flexibles y adaptadas a las necesidades del niño/a y de la familia mediante la combinación de servicios, cuidados domiciliarios y políticas de tiempo como las licencias parentales.

–  Revisar, consolidar y regular los actuales modelos de servicios innovadores: casas comunitarias de cuidados para infancia, residencias asistidas y casas de medio camino, para personas con dependencia, personas mayores y personas con trastornos de salud mental.

– Aumentar las respuestas en corresponsabilidad a nivel nacional para las personas trabajadoras, a partir de líneas concretas como los Centros SIEMPRE, espacios de cuidado para la primera infancia que se instalan a partir de los recursos de sindicatos y empresas, y los espacios de cuidados en centros educativos para hijos/as de estudiantes.

– Expandir la oferta de formación teniendo en cuenta las características de las personas en situación de dependencia que requieren cuidados y la formación de cuidadoras domiciliarias para la infancia.

–  Ampliar la cobertura e integralidad de los servicios de cuidados para personas mayores a partir de los 75 años, personas con discapacidad mayores de 30 años y personas con trastornos de salud mental dependientes, propiciando modalidades colectivas de provisión, en particular cooperativos.

– Avanzar en la regulación laboral de los y las cuidadoras consolidando un nuevo sector de actividad, reconociendo el potencial de un nuevo sector de actividad para generar más y mejor empleo.