Vivienda y Hábitat

El impulso al desarrollo humano que perseguimos nos obliga a elevar la mirada acerca de las viviendas y el hábitat al que apuntamos, por su impacto en nuestra calidad de vida y su relevancia para la construcción de una sociedad integrada.

En consonancia, la política de vivienda y hábitat tiene como objetivo facilitar el acceso y la permanencia en la vivienda y en ciudades y barrios de calidad para los distintos grupos socio-económicos y generacionales, facilitando la movilidad y atendiendo a diversos factores que inciden en las necesidades específicas de cada grupo, tales como los ciclos de vida, los movimientos en el territorio y los cambios en la composición y los niveles de ingreso de las familias.

Reconocer la diversidad de situaciones a la vez de promover la integración social con equidad, es un aspecto fundamental del impulso a la política habitacional, por lo cual esta deberá contemplar una amplia gama de instrumentos articulados en un todo coherente,enmarcados en una visión estratégica y de Estado de la política de vivienda, cuyos objetivos trasciendan un período de gobierno, con un Plan Nacional de Vivienda de mediano plazo con objetivos definidos para el próximo quinquenio, pero cuyas metas lo superen.

A pesar de los avances realizados, aún persiste la segmentación socio-territorial y la expansión territorial de las ciudades y áreas urbanizadas, así como también situaciones de precariedad urbano-habitacional, la mayor parte en las periferias urbanas. Todavía hay familias que no logran acceder a la vivienda ni por los mecanismos del mercado ni a través de los instrumentos que ofrece el Estado, ya sea por ingresos insuficientes y/o precariedad laboral, falta de garantía y, en el caso de créditos, también por el límite de edad. En materia de cantidad de viviendas, existe un déficit cuantitativo que no se distribuye en forma uniforme en todo el territorio y, de hecho, hay localidades con superávit de viviendas. Es por lo tanto fundamental tener en cuenta este aspecto, así como las dinámicas demográficas y económicas de cada área y región.

Para dar respuesta a estos desafíos, la política de vivienda y hábitat a impulsar se asienta en cuatro grandes pilares.

En primer lugar, es necesario mejorar el hábitat urbano para la integración social con equidad, revertir el proceso de segmentación socio-territorial y generar áreas urbanas más equitativas y socialmente integradas. Para lograrlo, se requiere de un plan nacional de integración socio-territorial, de largo aliento, capaz de construir ciudad de calidad en las periferias urbanas consolidadas evitando su expansión injustificada, promover la recalificación y densificación de las áreas intermedias de las ciudades, con mixtura social, y gestionar el desarrollo urbano de las áreas de mayor valorización.

En segundo lugar, se requiere una estrategia para superar la precariedad urbano-habitacional, de mediano plazo,con un abordaje integral, actuando sobre las viviendas en el contexto de actuaciones mayores que recalifiquen los barrios donde la precariedad habitacional está instalada, junto con actuaciones articuladas con las políticas ambientales, sociales, educativas, económicas y de empleo. Implicará la adecuación de las viviendas precarias recuperables y el realojo de las familias que residen en viviendas precarias no recuperables.

En tercer lugar, la política de vivienda prevé la mejora del acceso a la vivienda construida con tenencia segura y al mantenimiento del stock. Ello implica ampliar, con vocación de universalidad, el número de hogares que pueden utilizar los distintos mecanismos para acceder a soluciones habitacionales, en diferentes modalidades de tenencia segura,y a su adecuado mantenimiento, con una atención especial a los hogares de ingresos bajos y medios bajos, las familias monoparentales, y los jóvenes.

En cuarto lugar, para atender el déficit habitacional, se prevé el aumento del stock de viviendas priorizando la consolidación de un proceso de densificación de las áreas centrales e intermedias dotadas de servicios de los centros urbanos y reducción del déficit cuantitativo, donde éste existe efectivamente.

A continuación, se desarrollan los cuatro pilares de la política de vivienda y hábitat.

1 – PLAN NACIONAL DE INTEGRACIÓN SOCIO-TERRITORIAL

2 – SUPERACIÓN DE LA PRECARIEDAD URBANO-HABITACIONAL

3 – ACCESO A LA VIVIENDA

4 – INVERSIÓN EN VIVIENDA